Hablar de cómo van a gestionar la plata no tiene que ser un tema tabú, ya sea que vivas con tu pareja o amigx. Claves para organizarte mejor.

Supongamos que te vas a vivir con tu pareja o amigx. De antemano deciden compartir el gasto del alquiler. Lo mismo sucede con las expensas y gastos en servicios. Todas las facturas se dividen en dos y, del total, acuerdan que cada uno pondrá un 50%.

De a poco, comenzás a ver que las cosas no funcionan tal cual las pensaron. Es que no solo comparten los gastos fijos (como alquiler o impuestos), también para el día a día y los famosos gastos hormigas como, por ejemplo, pequeñas compras en el almacén del barrio o el kiosco.

Entonces, lo que al principio estaba pensado como una división justa, al final de cuentas no resulta tan así. Para poder organizar las cuentas de a dos se necesita ayuda, así nadie sale perdiendo y se evitan problemas a futuro.

Por eso, te compartimos los 5 grandes desafíos a la hora de administrar plata con quien decidas vivir. 

  • ¿Quién se encarga?

Cuando hay solo una persona que se encarga de manejar las cuentas, surgen los problemas. No se puede dar por hecho que el otro va a pensar, actuar y gastar como lo haríamos nosotros. ¿Qué hacer en estos casos? Existen diferentes maneras de lograr un reparto justo. Lo primero es conocer bien todos los gastos comunes que tienen cada mes. Algunos tips para empezar:

  • Generar un pozo común donde cada persona ponga la misma cantidad de plata. 
  • Arreglar qué gastos van a compartir y cuánto le van a destinar como máximo a cada uno (por ejemplo, la comida del mes).
  • Definir un lugar en el que van a dejar los tickets o anotar los gastos diarios. 
  •  ¿Cómo afecta la forma de gastar de cada uno?

Todas las compras extra pueden poner en riesgo los acuerdos que hicieron. Es importante dejar bien en claro qué gastos son los que no se van a compartir. Por ejemplo: si te encanta el chocolate y querés que siempre haya en tu alacena, no tenés que sacar este gasto del pozo común. 

  • ¿Cómo actuar frente a imprevistos?

Supongamos que se rompe la heladera y hay que arreglarla, ¿cómo van a dividir los gastos de este arreglo? Lo mejor es saber de antemano qué hacer ante una situación inesperada. Algunos consejos:

  • Hacer un fondo para emergencias, aunque sea de a poquito, puede ser una solución según las posibilidades de cada uno. 
  • Que sea un arreglo justo. Quizás quien tenga algún resto de más puede tratar de buscar una solución a la medida de las posibilidades de la persona con la que convive.

¡Y algo importante! Puede suceder que uno de los dos no esté en condiciones de poner el dinero en el momento, entonces alguno terminará absorbiendo la mayor parte del gasto. En estos casos:

  • Es clave acordar cómo va a recuperar la plata quien puso de más. Quizás se pueda ir pagando en cuotas.
  • Arreglar cómo será: en cuánto tiempo, en qué plazo, en cuántas cuotas y de qué montos.
  •  Objetivos de ahorro común

Ya sea que estén juntando plata para las próximas vacaciones o cambiar la tele, será clave definir el monto al que desean llegar y cuánto van a aportar.

  • No importa cómo ahorra cada uno para llegar a cubrir su parte mientras sea equitativo o justo según el ingreso de cada persona.  
  • Para eso es importante poner plazos. Ejemplo: vamos a ahorrar 10.000 pesos en 6 meses, y cada quien va a aportar  5.000 pesos.
  • ¿Es necesario hablar sobre plata?

Todos los consejos que te dimos demuestran que dialogar es el mejor camino. La clave está en establecer reglas bien claras desde el momento cero, ser sinceros para decir las cosas, saber que se habla para el bien de las dos personas y comprometerse a actuar como un equipo.

Hablar de plata no tiene que ser un tabú. Ahora ya lo sabés. Y como dice el dicho, cuentas claras, conservan la amistad y la pareja.