En solo cuatro pasos revisá tu perfil ahorrador y conocé cómo identificar los malos hábitos.

Tener buenas prácticas de ahorro puede darnos bienestar y mejorar nuestra calidad de vida. La posibilidad de darse pequeños gustos de vez en cuando también hace a la felicidad. Y, para vivir más seguido esos momentos, necesitamos de cierta planificación. Claro está que no todos pueden ahorrar de la misma manera y hay muchos factores que influyen en la decisión.

En primer lugar, la personalidad condiciona. Todos somos diferentes, también a la hora de ahorrar. Seguramente, una persona más conservadora toma mayores recaudos que alguien que vive el momento. Puede que tu personalidad te juegue a favor o en contra. 

En segundo lugar, más allá de cómo somos, siempre estamos condicionados por el momento de nuestra vida y las circunstancias de la economía del lugar donde vivimos. No es lo mismo tener o no hijos y, aún con ganas de ahorrar, muchas veces la situación no acompaña del todo. ¡No hay que desanimarse! Solo descubrir las posibilidades reales que tenemos por delante.

Estas cuatro preguntas te ayudarán a revisar qué tan buen ahorrador/a sos. Son una guía muy eficiente para saber cuál es tu punto de partida. Detrás de cada pregunta vas a ver una pequeña sugerencia para responder.

1) ¿Soy un ahorrador/a criterioso, impulsivo, indeciso o extremo?

Criterioso

Suele establecer un orden de prioridades en sus gastos mensuales: tiene bien claro qué es lo más importante y lo menos trascendente. No solo destina la plata a sus obligaciones, también deja un espacio para los gustos y placeres. Del total, siempre tiende a ahorrar un porcentaje similar de sus ingresos todos los meses.

Impulsivo

Intenta parecerse al ahorrador criterioso, pero se pierde en el intento. Por más que tenga clara cuáles son sus prioridades y lo que debería gastar por mes para poder ahorrar, cae en la tentación de los gastos hormiga, esas compras pequeñas impulsivas que hacemos casi sin pensar y terminan complicando nuestro presupuesto. Solo por esto, no alcanza sus objetivos.

Indeciso

Bien podría denominarse “ahorrador con suerte”. Para ellos no existe una planificación ni una lista de prioridades bien diagramada. Actúan casi por instinto: cuando se les presenta un gasto, pagan. No llevan un control, ya que tampoco tienen en claro un objetivo que los incentive a ahorrar. Recién a final de mes, si les sobró algo de plata, lo destinan a ahorros.

Extremo

Su vida gira en torno a la plata y querer atesorarla es un rasgo muy marcado de su personalidad. Sienten placer en acumular billetes y monedas, y eso es lo que los mueve. Suelen priorizar la plata antes que invertirla en experiencias y gustos.

Ahora que tenés más claro tu perfil, te proponemos responder a estas preguntas:

2) ¿En qué se te va la plata?

No saberlo o saberlo dice mucho sobre vos. Pensá si cada vez que querés darte un gusto tu primera respuesta interior es “no es el momento” o si, en cambio, te tentás seguido con chucherías cuyo gasto no suele estar en tu planificación mensual.

3) ¿En qué podés recortar? 

Hacer una lista de los gastos prescindibles te ayudará a acercarte a la versión de ahorrador conservador. No siempre es necesario eliminar gastos por completo. A veces es suficiente con buscar opciones más económicas o disminuir la frecuencia de tus gastos. 

4) ¿Cómo mejorar tu relación con la plata? 

Aunque a veces parezca imposible que nos sobre algo de plata al llegar a fin de mes es clave buscar información sobre el tema. Y preguntarse: ¿Cómo me comporto habitualmente con la plata? ¿Soy impulsivo? ¿Uso la plata de forma inteligente? ¿Cuido la plata? ¿Es un medio solo para poder vivir o es un fin en sí mismo? ¿Cómo me comporto cuando me sobra plata? ¿Qué hago si me falta? Responder a estas preguntas te permitirá tener un panorama general sobre cómo es tu estado actual en este tema. 

La información ya está en tu poder, ¡es momento de subir el siguiente escalón y ahorrar! En Mercado Pago te contamos cómo hacerlo en pocos pasos.